Dra. en Arq. Yolanda Fernández Martínez
Directora de Habitar y más

El 30 de julio sucedió un trágico evento en periférico Sur, en el kilómetro 8 bajando del puente de la 50 sur, en donde un taxi colectivo de la ruta Dzununcán sufrió un impacto de un tráiler, dejando 7 personas muertas y 8 heridas. Esta situación nos da cuenta de lo peligroso que se ha convertido esta vialidad, que prácticamente a lo largo de una década se ha consolidado como una de las más concurridas de la ciudad, en donde el componente principal es la velocidad.

En este sentido, es prioritario establecer una serie de acciones que vayan encaminadas a lograr resultados claves sobre el tema de la movilidad segura en Yucatán. Hay que ir desdoblando los conflictos viales para llegar al origen de las causas y poder con ello, establecer un plan de acción contundente.

Crear consciencia sobre el poder que tiene un conductor sobre su vida misma, así como sobre la de los demás, es un primer paso que debería de incorporarse al proceso para solicitar una licencia de conducir. Es decir, habría que valorar hasta donde la licencia de conducir nos acredita como conductores responsables o simplemente como operadores de un vehículo.

Y este tema va de la mano con la cuestión de la velocidad máxima permitida es esta vialidad que, por su diseño y conceptualización como arteria vial periférica, resulta altamente atractiva utilizarla para llegar rápidamente a diferentes puntos de la ciudad, precisamente por su flujo continuo, con lo cual los conductores la asumen como una autopista y la convierten de alto riesgo, toda vez que el volumen de vehículos ha aumentado, van a altas velocidades, no se respeta la distancia que deben de guardar entre auto y auto y además, hay que reconocer que se requiere de mucha pericia, cuando vemos que lo que predomina son conductores que superan la velocidad máxima y cambian de carril con total arbitrariedad, incluso subiendo o bajando los puentes.

Por tanto, resulta prioritario realizar varias lecturas sobre el funcionamiento del Periférico en términos de seguridad vial, en donde me permito volver a enfatizar, que el tema de la velocidad es relevante. Como segundo punto, se sugiere diseñar campañas de concientización que vayan dirigidas a grupos específicos, como lo pueden ser los adolescentes, porque al final del día, también estamos hablando de una cuestión formativa y de educación. Es decir, necesitamos de una sociedad educada en el tema de la movilidad y la seguridad vial.

Toda vez que, en los incidentes en la vía publica en donde hay involucrados automovilistas distraídos o a exceso de velocidad, ocurren en cualquier parte de la ciudad, incluso en el mismo centro histórico, en donde las condiciones urbanísticas no son favorables para la velocidad.

Por tanto, podemos tener dos lecturas en torno a la vialidad: la primera sobre cómo el diseño de las vialidades contribuye a superar los límites de velocidad establecidos por la autoridad y la segunda y más preocupante, que los conductores determinen a su conveniencia cuál es la velocidad máxima a la que deciden manejar, a pesar de los señalamientos viales.

En virtud de lo anterior, tenemos dos aristas del problema que seria interesante abordar con profundidad y a su vez, se podría generar un mapa de tales incidentes viales para dar a conocer a la comunidad, y con base a ello, iniciar una campaña agresiva de concientización y educación vial desde los pequeños y futuros conductores.

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